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<< ¿Hasta qué punto puede ser real una creación de tu mente? La necesito, pero no se dónde está, ni se dónde encontrarla. No puedo depender del pasado, pero el futuro es incierto y el presente ya me ha demostrado que no es mi aliado.
¿Qué hacer entonces, cuando ningún camino parece correcto?
>>

Al día siguiente Elise se fue con su padre. Desde esa noche Lex había estado muy raro, no sabía cómo sentirse. Había algo que le decía que no estaba todo el trabajo hecho.

<< No estamos juntos aún, no puedo cantar victoria. Solo es un periodo de pruebas, es mejor que tenga la cabeza sobre los hombros, para que luego no me lleve ninguna sorpresa, que nos conocemos Lex, la caída siempre es peor para ti. >>

Había algo que no le cuadraba en todo esto, aquel mal presentimiento que había sentido la noche anterior aún perduraba, a pesar de los besos y las palabras de Elise. Lex se sentía mal, creía que debía sentirse algo más ilusionado, más eufórico acerca de lo que acababa de suceder, pero no podía, y eso le hacía sentir aún peor, porque era como que no estaba poniéndolo todo de su parte, pero, al fin al cabo, la idea era ir despacio y eso le tranquilizaba un poco. Tomárselo con calma era lo mejor, aunque su cacao mental se lo dificultaba.

Para evadirse, sabía que lo mejor era quedar con Zack y Phoebe. Tenían pensado ir a la tetería y hablar sobre nochevieja, que sería en un par de días. Una vez allí, pidieron lo de siempre, aunque, como siempre, Zack tuvo que resignarse a pedir otra cosa, pues no quedaban cacahuetes para su batido. Todos rieron, siempre se empeñaba en pedirlo y nunca quedaban cacahuetes. La tarde empezaba bien, no estaba mal reírse para no pensar.

Habían decidido que en nochevieja irían a un pub, no estaba cerca de sus casas ni era céntrico, pero por lo menos la entrada era barata y se correspondía más o menos con las consumiciones, además de, al estar alejada del centro, no sería una fiesta agobiante. Habiendo puesto todos el dinero y quedando ese tema zanjado, Lex decidió informarles sobre los últimos acontecimientos.

-Veréis, es posible que Elise y yo volvamos a estar juntos.- empezó. Zack puso mala cara y Phoebe puso cara de circunstancia.
-¿Cómo es eso?- terminó preguntando Zack, sin cambiar de expresión.
-Pues últimamente han pasado cosas y…ayer me besó, me dijo que quería volver a intentarlo y que fuéramos despacio.
-No lo se Lex, no me fio- Zack negaba con la cabeza.- ¿Qué pasa si te vuelve a hacer daño? No quiero verte como estabas hace un mes.
-Tranquilo, precisamente por eso queremos ir despacio, para no cometer errores y no ilusionarnos para que luego no pase nada.
-¿ Y estás seguro de que no te vas a ilusionar?- Zack seguía en sus trece.
-Dale un respiro, Zack.- intervino Phoebe.- a mi tampoco me hace gracia, pero supongo que sabe a lo que se expone y, si para él merece la pena, solo nos queda apoyarle.

Zack solo refunfuñó un poco y continuó bebiendo de su té, para evitar hablar. Lex sabía que se lo tomaría así. Zack había tenido sus más y sus menos con Elise en la anterioridad y el hecho de que hubiese cortado con Lex le daba más razones para odiarla, además de darle carta blanca para criticarla todo lo que quisiera. Esto tampoco molestaba a Lex, le gustaba que sus amigos fueran sinceros, además, las críticas le habían ayudado un poco a dar ese paso necesario para “desidealizar “ a Elise, algo importantísimo a la hora de superar estas cosas.

-Gracias Phoebe, sé a lo que me expongo, pero es que, después de lo de Verónica, siento que no voy a ser feliz con nadie que no sea Elise. Suena estúpido, lo se, pero creo que aún la quiero y si hay posibilidad de que volvamos a estar como antes, quiero aprovecharla.
-¿Y no será que aún la tienes idealizada?- Phoebe siempre derrochaba sabiduría.
-No, no, no…soy consciente de sus fallos y sus cosas…pero es que no me veo con otra.- Y Lex tardaba mucho en aprender.
- Me vuelves a preocupar Lex.- Phoebe seguía.- parece que de sopetón no hayas avanzado nada en estos tres meses y vuelvas a estar como al día siguiente de dejarlo con ella.- Lex suspiró.
-Lo se, y lo siento, pero es que estoy todavía un poco conmocionado por lo que pasó ayer y no se muy bien cómo afrontarlo.- Lex empezaba a aprender. El consejo de Phoebe raramente era equivocado.
-Simplemente tómatelo con calma y no te embales…

Ahí acabó la conversación. Como de costumbre, Lex sabía que llevaban razón, de hecho, es la misma conclusión a la que había llegado él, pero era difícil. Demasiados sentimientos se agolpaban en su cabeza: ilusión, esperanza…y por otro lado incertidumbre y desconfianza. Todo esto se le pasó por la noche, cuando Elise le llamó por telefono.

-¡¡Holaaaaaa!! Acabo de terminar de deshacer la maletaaaa – el saludo fue muy eufórico, tal y como Lex lo recordaba en sus viejos tiempos.
- Jeje, hola, ¿cómo ha ido el viaje?- la verdad es que Lex odiaba hablar por teléfono, se sentía muy raro y solía usarlo solo para cuestiones muy puntuales, no para hablar por hablar. Sin embargo, a ella le encantaba. Cuando estaban saliendo, ella le llamaba todas las noches y pasaban cerca de una hora hablando, parecía que quería recuperar esa costumbre.

Efectivamente, estuvieron cerca de una hora hablando por teléfono, como si hiciera siglos que no hablaban, sin tensiones, sin discusiones, todo fue bien, hasta que tocó despedirse, y Elise dijo antes de colgar:

-Te quiero.

Lex empezaba a creérselo. Esto era real, ella le quería y todo estaba volviendo a ser como era antes, su relación con ella, las llamadas de teléfono, las muestras de afecto…parecía que esos tres meses que habían pasado separados nunca hubieran existido. Él no sabía si eso era bueno, o malo, ya que tenía miedo de entusiasmarse demasiado y volver a cometer los mismos fallos, por eso, el día de nochevieja, a la hora de despedirse, Lex le habló con seriedad:

-Te quiero- todo comenzó con la despedida de Elise.
-Oye, ¿no crees que estás yendo muy rápido?.- Lex se sorprendió así mismo de lo tajante que había sido, pero solía serlo cuando un tema le importaba.
- Em…lo siento, supongo…¿no quieres que te quiera?.- a pesar del tono de Lex, Elise se lo había tomado a broma.
-No es eso, es que dijimos que nos lo tomaríamos con calma y…no se, las llamadas, los “tequieros”…es ir un poco lejos, ¿no?
-Es que estoy muy ilusionada, de verdad.- Elise parecía algo decepcionada por su tono de voz.
-Aish, lo siento, es que quiero que salga bien y no se si adelantándonos tanto saldrá bien.
-Vale, vale, lo entiendo. Mira, tengo que colgar, que tengo que prepararme para la cena y la fiesta de luego…pero ¡te quierooo!- se pudo oír su risa mientras colgaba el teléfono.

Lex seguía sin saber como sentirse. ¿Realmente se lo había tomado en serio?¿Por qué ella parecía más ilusionada que él?.

Procuró no pensar más en el tema, tenía una fiesta de nochevieja a la que asistir. Pasó el resto de la tarde preparándose para la noche. Tocaba cena en familia antes de quedar con Phoebe y con Zack.

Como siempre, Lex se aburrió en la cena familiar. Era como un fantasma que pasaba desapercibido para todos, no hablaba, solo comía y escuchaba. Típicas bromas sin gracia, típicos roces entre familiares que no se llevan demasiado bien y típica comida pija, que no comes nunca salvo en las “ocasiones especiales” como la despedida del año o las bodas.

Por fin pasaron las campanadas y Lex pudo salir de ahí. Por suerte, la casa de sus tíos, dónde se había celebrado la cena, estaba cerca del pub al que se le dirigía. Pensó que debería haber llevado más ropa de abrigo, pues el frío le estaba calando los huesos al ir solo de traje. Se reunió con Zack en la misma calle del pub y comenzaron a andar hacia la puerta. Cuando no habían dado ni dos pasos escucharon:

-¡Guapos!¡Esperadme, que voy con vosotros!- la voz provenía de arriba, de una de las ventanas de un piso, por ella salía una señora mayor y parecía haber bebido más de la cuenta.-¡No os vayáis bonicos!

Lex y Zack se miraron atónitos, entre el miedo y la risa y finalmente aceleraron el paso entre risas hasta el pub. Estas cosas solo le pasaban a estos dos cuando estaban juntos y sin nadie más alrededor que fuera testigo de lo bizarra que era la situación. Lex no comprendía como podía haber gente borracha siendo apenas las doce y media de la noche, porque se negaba a creer que esa señora hubiese dicho esas cosas estando sobria.

Una vez llegaron los estaba esperando Phoebe, que los miró extrañada al no saber el por qué de su extraña expresión facial y de sus risas descontroladas. Después de saludarse y desearse feliz año, entraron en el pub. La verdad es que el ambiente y la música no era muy diferente del que se había encontrado Lex la primera noche salió, en la que conoció a Verónica, y no agradaba mucho a Lex, pero bueno, una noche era una noche y sabía que en cuanto empezase a beber se le quitarían muchas de sus vergüenzas.

Y así fue, empezaron a beber y Lex se empezó a soltar. Fue como una noche cualquiera que salía con Zack y Phoebe, es decir, hubo de todo. En una ocasión, Lex estaba hablando con Zack cuando se giró para decirle algo a Phoebe. Al volver de nuevo la cabeza Zack había desaparecido. Lo siguiente que recordaba Lex era ver a Zack levantarse y preguntarle:

-¿Qué ha pasado?
- No lo se, de repente has desaparecido, dime tu, ¿Qué ha pasado?- respondió Lex.
-No lo se, estábamos hablando, me he echado hacia atrás para apoyarme en la barra y he amanecido debajo de ella, ¿Cómo ha podido ocurrir?.

Ambos empezaron a reír. Otra cosa no, pero risas hubo de sobra esa noche. Tampoco es que bebieran demasiado, un par de copas cada uno, pero se dieron las situaciones propicias para que sobrara la risa y la diversión.

Cuando empezó a amanecer y los del pub hicieron señas de que querían cerrar, decidieron abandonar el local. Estaban cansadísimo después de toda una noche de pie y bailando, pero aún así se pegaron una caminata hasta la cafetería más cercana, donde desayunaron churros, como manda la tradición. Al llegar a casa, Lex se metió en la cama y no recordó nada más de ese día.

Al día siguiente se levantó lleno de energía, pero aún así, era de esos días que no le apetecía abandonar el lecho, a pesar de ser ya por la tarde. Empezó a rememorar cosas de la noche anterior y lo bien que se lo había pasado. Entonces, pensó en Elise, en cómo cuando estaba con ella no había vivido cosas como esta. No sabía si estaba directamente relacionado con ella, pero sí recordaba que la relación era muy cerrada, tanto, que prácticamente se había quedado sin amigos por ella. Se dio cuenta de lo importante que era para él enmendar los errores del pasado. Quería volver con Elise, pero no quería perder lo que había recuperado estos meses, quería seguir saliendo y seguir divirtiéndose con Zack y con Phoebe. Quería tenerlo todo, pareja y amigos, no creía que fuese tan difícil, al menos si pudiera llevar la relación con un poquito de madurez.

Al levantarse encendió el ordenador y se encontró a Elise conectada. Quería saber cómo había pasado ella la noche, así que le preguntó:

-“Elise dice: pues muy bien, estuve con unos amigos en una fiesta y luego fuimos a casa de uno y jugamos a…”

Elise le relató su noche. La había pasado entera rodeada de chicos. Lex no sabía qué pensar. Por lo que ella le contaba, le habían entrado alguna vez durante la noche, pero no habían llegado a nada. Hizo un esfuerzo y confío en ella, no convenía que nada más empezar hubiera tensiones y desconfianzas por celos. Lo que empezó fue a dudar de sí mismo. Quería una relación mínimamente abierta, pero, si él no era capaz de mantener la calma cuando ella quedaba con sus amigos, ¿Cómo iba a pedirle calma a ella cuando él quedara con los suyos? Sabía que debía hacer un esfuerzo, y le costaba, pero lo estaba intentando.

En días posteriores la situación no cambió mucho. Ella siguió llamándole por teléfono y hablaban bastante, siempre con mucho cariño, parecía que todo estaba saliendo bien y Lex había empezado a aceptar que saliese con sus amigos, volvía a sentir confianza en ella y en sí mismo. El día antes de volver incluso le reprochó medio en broma que el no la llamaba nunca, cosa que era cierta, pero es que el no era el interesado en hablar por teléfono teniendo Internet. Por esa razón, el día que volvía decidió llamarla él, para preguntarle la hora de llegada y desearle buen viaje, pero ella le contestó muy secamente, con que estaba ocupada y agobiada preparando el viaje y no hablaron mucho.

Lex se empezó a preocupar, no entendía por qué después de todo el cariño con el que habían hablado le contestaba así, pero lo achacó al agobio e intentó no pensar en ello. Al día siguiente le resultó imposible localizarla. El móvil lo tenía apagado, no aparecía en Internet y no estaba en su casa. Cuando por fin le cogió el móvil Lex escuchó mucho jaleo:

-He quedado con Mary y con mis amigos para darme la bienvenida, estoy con todos.- le dijo entre el alboroto.
-Pensaba que me avisarías para quedar, yo también quería darte la bienvenida.- contestó Lex, algo molesto.
-No se, es que ellos me llamaron y lo han organizado todo, ya hablamos ¿eh?.- y colgó.

Lex no entendía nada, tal y como lo había tratado, con lo ilusionada que estaba y lo cariñosa que había sido, ¿Por qué lo trataba ahora con ese desdén?.

Después de eso empezaron las clases y Lex apenas tuvo tiempo para hablar con ella, hasta el viernes, donde consiguió, por fin, quedar con ella, estando sus amigos, presentes. Él se lo tomó como una quedada normal, entre amigos, aunque esperaba en Elise una actitud algo más atenta. Sin embargo fue todo lo contrario, prácticamente es como si Lex no hubiese ido, por lo que a Elise respectaba.

Enfadado, esperó a que fuera el momento de irse para ofrecerse a acompañarla a la parada de autobús y poder hablar con ella. Tenía la sensación de que los momentos más importantes en sus relaciones sentimentales ocurrían siempre en paradas de autobús, pero así era la vida moderna, el transporte y la comunicación estaban estrechamente relacionados.

-¿Qué te pasa?- comenzó Lex.
-¿A mí? No se, ¿Qué me pasa?- respondió Elise algo incómoda.
-Mira, no quiero ser pesado y soy el primero que quiero espacio en la relación pero…¿a esto lo llamas relación? ¡Si parece que ni seamos amigos! Si queremos que esto funcione vamos a tener que poner un poquito de nuestra parte.
- Mira, Lex, han pasado cosas esta semana y he tenido mucho tiempo para pensar y, creo que lo que pasó entre nosotros solo fue un calentón y ya se me ha pasado.- Lex no daba crédito a sus oídos.
-¿Que se te ha pasado?- fue aumentando el tono de voz.- ¿Y por qué me dijiste que me querías si solo fue un calentón?.
-Lo siento, en ese momento lo sentía pero ya no. No creo que volver sea una buena idea, es mejor que cada uno siga su camino, acabaríamos repitiendo los mismos errores.
-¿Has estado con otro verdad? Por eso has dicho que “han pasado cosas esta semana”- era una pregunta que Lex llevaba dentro y necesitaba formular.
-Eso no tiene nada que ver con esto.- contestó Elise.
-Pero has estado con otro, ¿verdad?- insistió, muy serio.
- Sí, lo estuve, pero eso no interfiere con mi decisión, realmente creo que volver es mala idea.
-No, claro, seguro que no interviene, ¿te crees que nací ayer o qué? Lo peor es que lo veía venir y aún así te creía cuando me decías que me querías.
- Porque en ese momento era verdad.
- ¿Por qué te esfuerzas en seguir mantener tu mentira?
- ¡ No es mentira !
- Si no lo fuera, no habrías estado con el otro y no estaríamos teniendo esta conversación.
-Piensa lo que quieras Lex, pero no me arrepiento de nada
- Eso dice mucho de tu aprecio por mí.
-No te pongas victimista, por favor.
-¿Victimista? ¡Claro, como no has jugado conmigo! Como has sido una tía genial y la mejor amiga y ex-novia que un hombre puede desear…- cuando Lex estaba herido, usaba mucho el sarcasmo.
- Yo no he jugado contigo, siempre he sido sincera, queríamos ir despacio y ha salido mal, solo te queda aceptarlo.- y cuando Elise no quería aceptar su parte de culpa se ponía pragmática.
- Mira, ya no te creo, ha hecho falta que me hagas daño dos veces, pero ya no te creo…adios…

Lex se fue, a donde solía irse cuando tenía ganas de estar solo y pensar, la fuente de la ballena.

<< Aquí estoy otra vez. Siempre que empieza algo o termina algo, lo hace en esta fuente. En este caso, empieza el año, aunque también termina, o eso espero, mi historia con Elise. No quiero saber nada más de ella. Esta vez, se ha pasado.

Lo raro es que no siento dolor, al menos no por ella. Me siento engañado, pero no me duele perderla, a lo mejor es porque no creo que merezca mi dolor. A lo mejor Phoebe tenía razón y ya no estoy enamorado de ella y sólo la idealizaba.

¿Es ella real?¿Es una creación de mi mente? Creo que estaba tan desesperado por encontrar de nuevo una pareja que no fui lo bastante cauteloso. Primero Verónica y sus juegos a dos bandas y ahora Elise y su egoísmo. ¿Realmente estoy enamorado de una mujer? ¿O estoy enamorado de la idea del amor?

Parece ser que aún me quedaban errores por cometer y, no te das cuenta hasta que ya es demasiado tarde, hasta que el daño es irreparable. Y ahora lo es. Estoy cansado de equivocarme, estoy cansado de correr en busca de una mujer que no existe, y no puedo hacer que exista, no así. No puedo forzarme a amar, como hice como Verónica, ni puedo anclarme en el pasado, como he hecho con Elise.

Ya toca tomarme un descanso del amor. Dejar de buscar por un tiempo. Hacer trasbordo en el andén y dejar que los pasajeros fluyan hasta que encuentre a los adecuados para continuar la marcha. El tiempo me dará la respuesta y así podré hacerla real, a esa mujer que aun no existe.

Hay más cosas en la vida, en las cuales debo poner orden antes de continuar la marcha, no quiero volver a encontrarme con que todo está mal. Debo estar bien con mi familia, con mis estudios, con mis amigos. Alguien me dijo una vez que debes tener la casa bien arreglada para poder acoger invitados. Esa metáfora me viene muy bien ahora que debo ordenar mi vida antes de seguir adelante.

Lo importante no es que acaba una historia, si no que empieza una nueva.>>

Lex se recostó sobre la fuente y miró al cielo. Hacía tiempo que no lo veía tan despejado. Ni una sola nube, solo estrellas brillando, tan fuerte, que ni la contaminación lumínica de la ciudad podía esconderlas.

<< Se acabaron las lágrimas >>

Un Comentario

  1. Pues Lex hizo estupendamente. Se liberó y consiguió escapar de esa prisión de angustia que lo tenía atrapado. Sabia decisión amigo Lex, sabia decisión.


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